Es cuestión de sentido común, una regla matemática: si
alguien quiere matar 50 personas lo puede hacer con un arma de destrucción
masiva, que puede comprar en la tienda de la esquina.
Pero, ¿ si no hay arma a cuantos puede
matar?
Con arma blanca muy pocos.
La cuestión es fácil y clara, se debe restringir solo a personal preparado y profesional portar armas, el resto de la población civil no debe tener ni una sola, de ningún tipo.
Con esta restricción se acaba las matanzas en Estados Unidos, y en cualquier parte del mundo.